En los días del 1-3 de octubre tuve la oportunidad de participar, en la condición de presidente de Espazo  Coop, Unión de Cooperativas de Galicia, en el IV Global Social  Economy  Forum, que en este año 2018 fue organizado en Bilbao. Participaron aproximadamente unas 1.700 personas de muchas partes del mundo con el objetivo de impulsar la economía social, sus valores y competitividad en el  ámbito local para un desarrollo  inclusivo y sostenible

Participaron representantes de organismos estatales e internacionales como la ONU, la OCDE, Comisión Europea, OIT, Alianza Cooperativa Internacional,  CEPES, Social  Economía  Europea, y un ancho etcétera. También Cooperativas, Centros Especiales de Empleo, Empresas de Inserción, Asociaciones y Fundaciones en el ámbito más local y estatal.

Tomar consciencia de la dimensión mundial del sector de la Economía Social siempre es beneficioso. Dotarnos de una identidad colectiva que cada vez, se va asentando más, dota fundamentalmente de mayor sentido e impacto el trabajo que desde diferentes ámbitos geográficos y desde diferentes alcances estamos realizando los diferentes actores que pertenecemos a la economía social.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para simplemente destacar algunas reflexiones que me llevé de la participación en el  GSEF2018.

  • El lehendakari del Gobierno Vasco, Iñigo Urkullo nos informó del acuerdo por unanimidad en el Parlamento Vasco para avanzar hacia un modelo inclusivo-participativo de empresa. Esta manifestación de forma consensuada muestra el reconocimiento existente del valor e impacto de la economía social.
  • La involucración de la administración local en el fomento de la economía social, quedó plasmada en la presentación de diferentes políticas y planes, que tenían un elemento común: La compra pública responsable.
  • Asistí a un taller sobre “Aportaciones de la experiencia cooperativa de Mondragón y retos de futuro” y de lo mucho que se trasladó,  me quedaron grabadas cómo la primera etapa de creación y dimensionamento de cooperativas estaba muy basada en: Trabajar mucho, gastar poco, ahorrar y capitalizar las cooperativas y que el análisis que tenían en 2005 era haber logrado una musculatura fuerte, una estructura ósea sana y un alma cuestionada. De esa alma cuestionada salieron retos de refuerzo de la identidad cooperativa: Más participación en la gestión, más participación en los resultados y participación en la propiedad.
  • En su intervención Txomin García, presidente de Laboral Kutxa, mencionaba a su juicio algunos retos de cara al futuro, entre ellos destacaría tres:
    • Reconocimiento social de la economía social, en los ámbitos de decisión. Dado que nuestras respuestas fueron mejores en la gestión de la crisis y distribuimos mejor la riqueza.
    • El reto de la Gobernanza, como uno de nuestros elementos identitarios, que tiene qué preocupar y ocupar de forma constante. Apeló a la paciencia y a la constante evolución.
    • La financiación, como un factor tradicionalmente limitante, y que debemos seguir avanzando en instrumentos que se adapten a a nuestra realidad.
  • David Pino, responsable del plan de innovación social de Sevilla, hablaba de que la economía social nació de la necesidad, de una problemática y ahora como forma de evolucionar nos debe movilizar la aspiración, a través de proyectos atractivos, ambiciosos que generen afiliaciones y seducción.
  • En la declaración final del GSEF2018 fue muy emotivo, el grito de las personas jóvenes, tratando de hacerse un espacio dentro de la economía social. Arrancando un aplauso del auditorio. Más allá de lo  ocurrido,  merece una reflexión, esta bofetada en la cara, reivindicativa de los jóvenes de cara a ocupar su sitio en el sector.

En fin, no pretendía con estas reflexiones un análisis detallado y profundo, sino compartir con vosotros algunos aprendizajes que me traje y solamente aspiro a que  alguna de ellas pueda ser inspiradora.

Celso Gándara
Gerente de Algalia Servicios para la Economía Social

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