Miguel Ángel Barbosa forma parte de Algalia desde 2005 y es el responsable del servicio de Consultoría de la entidad.

1.- ¿Cuál es el principal papel del Servicio de Consultoría de Algalia para las entidades con las que trabaja?

Desde Algalia contribuimos a la transformación y mejora de las organizaciones, acompañándolas desde la realidad que viven, desde la honestidad, y aportando una visión sistémica y metodologías, algunas innovadoras y otras que han demostrado plenamente su eficacia y que están en constante evolución.

2.- A nivel interno, ¿cómo es el equipo que desarrolla el servicio y cómo ha evolucionado en los últimos años?

 Siento que somos un equipo altamente implicado con la causa de las entidades, y responsables de contribuir, de la mejor manera, a su desarrollo organizativo. Esto nos mantiene en un proceso interno de mejora continua y, por ende, de aprendizaje, para seguir alimentando nuestra caja de herramientas y ser cada día un poco mejores.

Recuperando un poco la historia de consultoría, recuerdo que cuando entré en Algalia en 2005 junto a David Pereiro, no existía la línea de consultoría como tal. Era un área de proyectos de dinamización asociativa y formación, principalmente, y no sabíamos muy bien cómo dar el salto a consultoría, hasta que en 2012 una reflexión interna marcó el punto de inflexión y aspiracional.

Otro punto clave para nosotros fue el aprendizaje que tuvimos sobre desarrollo del liderazgo y equipos, en 2014, de la mano de la Fundación EDE y la Universidad de Mondragon que, poco tiempo después, incorporamos en consultoría a través del programa Virada. En estos años, entendimos que somos mejores y aportamos más valor a las entidades si tenemos una red de colaboradores que completen la propuesta de valor de la consultoría. En este sentido, contar con LKS, la Fundación EDE, Abre paréntesis, Begoña Suarez y María José Nóvoa, entre otros, nos ha hecho que seamos una consultoría con una mayor y mejor capacidad de respuesta.

Además, hemos incorporado la Consultoría económica de manera estructural, de la mano de nuestro compañero Ángel Rodríguez, apostando por la contabilidad social.

3.- ¿A qué retos se enfrentan las entidades del tercer sector en la actualidad?

Desde las múltiples conversaciones que tenemos con las entidades y los abundantes informes sobre retos y tendencias del sector para los próximos años, siento que todos somos conscientes de los efectos que está teniendo, y posiblemente tenga a medio plazo, la situación vivida por la COVID-19.

Desde una mirada amplia, el contexto es de dificultades económicas, que todos conocemos, por lo tanto, aumento de los gastos de personal no equilibrados con los ingresos del principal financiador (Administración pública), lo que nos debería llevar inexorablemente a repensar y reajustar nuestras organizaciones desde una mirada estratégica hacia el futuro. Se abren nuevas oportunidades, aprovechemos las ayudas que están llegando desde Europa para esa transformación, ya sea a través del PERTE de economía social y de los cuidados, o de otras vías que posibiliten a las entidades avanzar.

Además, en los próximos años no son pocas las que entran en un relevo generacional, por ello es necesario ir preparando el futuro.

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