Santiago de Compostela será en 2022, dándole relevo a Teruel, la capital de la Economía Social.

Así lo anunció este mes de febrero la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, durante el acto de constitución del Consejo Estatal para el Fomento de la Economía Social.

“La candidatura de la ciudad gallega a la capitalidad ha sido presentada de forma consensuada por el sector y, sin duda, su confluencia con el Año Xacobeo, va a ser una enorme oportunidad para visibilizar la Economía Social española y su papel activo para dar soluciones innovadoras y sostenibles al reto demográfico”, ha explicado Díaz.

La Economía Social constituye en torno al 10% del PIB nacional, abarcando el 8% del tejido productivo a través de más de 43.000 empresas. Cuenta con más de 20 millones de personas implicadas en el área asociativa y todo ello se materializa en 2,3 millones de empleos directos e indirectos.

Galicia cuenta en la actualidad con 3.150 entidades de economía social activas: 1.571 sociedades cooperativas, 1.448 sociedades laborales, 117 centros especiales de empleo y 14 empresas de inserción.

Celso Gándara, presidente del Foro pola Economía Social Galega, entidad que impulsó este reconocimiento, asegura que “Apoiamos a candidatura de Santiago a través da Confederación Empresarial Española de la Economía Social, na que estamos integrados. Esta declaración ven precedida do recente recoñecemento institucional do Parlamento de Galicia e do Consello Económico e Social de Galicia dun modelo empresarial que na nosa comunidade representan máis de 74.000 socios, comuneiros ou mutualistas”.

Díaz ha querido evidenciar y alentar la relevancia de esta forma de economía solidaria, comprometida con las necesidades de las personas, respetuosa con el medio ambiente, que no ceja en la búsqueda de la igualdad y que adopta como líneas maestras los objetivos de la Agenda 2030.

El Consejo Estatal tiene como objetivo asesorar y servir de órgano consultivo del Gobierno en este ámbito, instaurando, tras una década de letargo, una dinámica de diálogo estructurada y colaborativa entre las diferentes administraciones vinculadas a la Economía Social.

Todo ello se produce en un momento de especial aliento para esta forma de incentivar este modelo productivo, con la aprobación en el pasado mes de diciembre en la Unión Europea (UE) del primer Plan de Acción de Economía Social, que sitúa por fin la Economía Social en un lugar destacado de la agenda comunitaria.

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