Reflexiones sobre los retos y oportunidades para Galicia en un contexto de transformación de las prioridades europeas. Por Celso Gándara, representante de ForoESGal en CEPES y gerente de Algalia S. Coop. Galega.
El escenario internacional cambia a una velocidad que obliga a revisar algunas certezas. Las tensiones geopolíticas, los conflictos comerciales y las nuevas prioridades de la Unión Europea están configurando un contexto en el que la competitividad, la seguridad, la defensa y la autonomía estratégica adquieren un protagonismo creciente.
¿Qué consecuencias puede tener este cambio para la economía social gallega? ¿Cómo afectará a las cooperativas, a las entidades del tercer sector de acción social y al conjunto de organizaciones que generan actividad económica, empleo, bienestar y cohesión territorial?
Mi principal conclusión, compartida en el encuentro Cafés con Aroma a Economía Social 2026, organizado por ForoESGal el pasado 15 de octubre en Compostela, es que nos encontramos ante un momento decisivo para transformar el reconocimiento institucional de la economía social y del tercer sector en una mayor capacidad real de influencia sobre las políticas públicas. Para conseguirlo necesitamos comprender los cambios, identificar las oportunidades y fortalecer nuestra capacidad de actuar conjuntamente.
Un cambio de prioridades que nos afecta directamente
Uno de los debates más relevantes es el futuro presupuesto de la Unión Europea para 2028-2034. En Galicia, los fondos europeos desempeñan un papel fundamental: solo los programas FEDER y Fondo Social Europeo Plus de 2021-2027 representan cerca de 1.400 millones de euros de financiación comunitaria para políticas de empleo, formación, inclusión social, innovación, desarrollo rural y transición ecológica.
Las nuevas prioridades europeas pueden modificar el equilibrio entre políticas y recursos. La mayor atención a la defensa, la seguridad o la competitividad genera incertidumbre sobre la financiación destinada a la cohesión económica, social y territorial. Debemos defender una idea fundamental: la competitividad europea no puede construirse debilitando la cohesión social y territorial, porque una sociedad cohesionada también es más competitiva y resiliente.
La economía social y el tercer sector no son actores secundarios
Existe el riesgo de que competitividad e innovación se identifiquen exclusivamente con determinados sectores empresariales, mientras la economía social y el tercer sector queden vinculados solo a la inclusión y a la atención de colectivos vulnerables. Sería una visión limitada. Las cooperativas generan empleo, desarrollan actividades industriales y productivas, incorporan tecnología y mantienen riqueza en el territorio. Las asociaciones, fundaciones y demás entidades del tercer sector, además de atender necesidades sociales, crean empleo, innovan en la intervención, movilizan recursos, construyen redes comunitarias y mejoran la calidad de vida.
Ambos ámbitos aportan capacidades complementarias y esenciales para afrontar los desafíos de Galicia. Sus contribuciones deben ocupar un espacio en la definición de las prioridades públicas.
Oportunidades para Galicia a través de cuatro pilares estratégicos:
- Autonomía estratégica y desarrollo territorial. Reducir dependencias exteriores y fortalecer las capacidades productivas europeas puede abrir oportunidades a las cooperativas agroalimentarias, forestales, pesqueras e industriales del medio rural. El tercer sector resulta esencial para sostener la vida comunitaria, facilitar servicios y permitir que las personas desarrollen sus proyectos de vida en sus lugares de origen.
- Transición energética y sostenibilidad. Las comunidades energéticas, las cooperativas de energías renovables y los proyectos de economía circular ofrecen posibilidades para la participación comunitaria y la lucha contra la vulnerabilidad energética. La transición ecológica será más sólida si incorpora a las personas y a las comunidades como protagonistas.
- Cuidados, inclusión y servicios de proximidad. El envejecimiento y la dispersión territorial exigen modelos de atención más próximos, sostenibles y adaptados. La experiencia del tercer sector puede contribuir mediante nuevas fórmulas de organización, generación de empleo y cooperación, combinando calidad, sostenibilidad, participación y respeto a los derechos.
- Innovación, digitalización y fortalecimiento organizativo. Las entidades deben mejorar su gestión, evaluación, digitalización e innovación social para incorporar tecnología y desarrollar nuevos modelos. Conviene, sin embargo, distinguir entre oportunidades estratégicas y financiación disponible: que estos ámbitos sean prioritarios para Europa no garantiza recursos para nuestras organizaciones.
Fortalecer la identidad y la capacidad de interlocución
La diversidad de familias organizativas de la economía social y del tercer sector es una fortaleza, pero puede convertirse en una dificultad cuando se dedican más esfuerzos a defender particularidades que a construir posiciones compartidas. Necesitamos una interlocución más amplia y transversal con las administraciones públicas.
Una propuesta sería impulsar desde ForoESGal un memorando estratégico compartido con la Xunta de Galicia, incorporando a las consellerías responsables de planificación económica, empleo, políticas sociales, medio rural, mar, industria y energía. Construido mediante el diálogo con las organizaciones representativas, incluido el tercer sector de acción social, permitiría identificar contribuciones, necesidades y proyectos estratégicos. No se trataría solo de reclamar recursos, sino de demostrar que nuestras organizaciones pueden contribuir decisivamente a los grandes objetivos económicos y sociales de Galicia.
De la gestión de nuestras organizaciones a la construcción del futuro
Desde Algalia acompañamos desde hace más de treinta años a cooperativas, asociaciones, fundaciones y otras organizaciones de la economía social y del tercer sector. Esta experiencia permite conocer sus fortalezas y las dificultades para sostener su actividad, desarrollar equipos, mejorar la gestión y adaptarse a contextos exigentes.
Para ganar capacidad de influencia necesitamos organizaciones fuertes: con estrategia clara, gestión económica sostenible, equipos preparados, capacidad de innovación y disposición para cooperar. La representación institucional es imprescindible, pero debe apoyarse en un tejido sólido y en proyectos capaces de demostrar su contribución económica y social.
El principal reto: ganar influencia
Si tuviera que resumir el principal desafío de los próximos años en una palabra, elegiría influencia. Hemos avanzado en reconocimiento institucional, pero ahora necesitamos traducirlo en capacidad real para participar en las decisiones que afectan a nuestro futuro. Esto exige más cooperación, mayor ambición colectiva y una visión estratégica que vaya más allá de las necesidades inmediatas de cada organización.
Debemos demostrar nuestra contribución, defenderla y participar activamente en la construcción de las nuevas políticas europeas. El futuro de nuestras organizaciones depende también de nuestra capacidad para influir en el modelo de desarrollo económico y social que queremos para Galicia: más cohesionada, innovadora, sostenible y competitiva.
Participantes en el encuentro Cafés con Aroma a Economía Social 2026, organizado por ForoESGal el pasado 15 de outubro en Compostela.


