La sostenibilidad financiera se ha convertido en la principal preocupación del Tercer Sector de Acción Social en Galicia. Así lo refleja otra de las conclusiones del estudio “Perspectivas del Tercer Sector de Acción Social en Galicia”, elaborado por Algalia en colaboración con la Universidad de Vigo realizado en 2025 entre más de un centenar de entidades, que identifica la estabilidad económica como el factor más determinante para el presente y el futuro de las organizaciones sociales.

El análisis muestra una gran diversidad presupuestaria. Mientras una parte relevante de entidades supera el millón de euros anuales, otras operan con recursos mucho más limitados. Esta disparidad condiciona la capacidad de planificación, inversión e innovación, y marca diferencias significativas en resiliencia organizativa.

El informe señala que la dependencia de financiación pública continúa siendo elevada, lo que genera vulnerabilidad ante cambios en convocatorias, retrasos administrativos o modificaciones normativas. A ello se suma el incremento de costes operativos, que afecta especialmente a entidades con estructuras pequeñas o con servicios intensivos en personal.

Las prioridades estratégicas varían según el tamaño organizativo. Las entidades pequeñas centran sus esfuerzos en garantizar su supervivencia inmediata y asegurar ingresos estables. Las medianas buscan consolidar su estructura, mejorar procesos y diversificar financiación. Las grandes, en cambio, se enfrentan al desafío de atraer talento, innovar y adaptarse a contextos cambiantes.

El estudio concluye que esta diversidad exige políticas públicas diferenciadas que tengan en cuenta las particularidades de cada segmento del sector. Medidas de apoyo homogéneas pueden resultar insuficientes o ineficaces si no se ajustan a la realidad organizativa de las entidades.

Para los autores, avanzar hacia modelos financieros más estables, previsibles y diversificados será clave para garantizar la continuidad del impacto social del sector. Sin una base económica sólida, advierten, la capacidad de las organizaciones para responder a nuevas necesidades sociales podría verse seriamente limitada.

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