14 de marzo de 2020…hace cinco años desde que la Covid19 cambió nuestras rutinas, y en muchos casos, nuestra forma de pensar. Una pandemia que cambio definitivamente nuestras vidas a nivel laboral, pero también en lo personal. Así lo vivió nuestro equipo en las diferentes áreas de ALGALIA:

Lupe Martínez, Área de Administración de Algalia.

“Para mí la pandemia fue algo diferente al resto de mis compañeros. No tuve elección, tenía que estar en la oficina para atender la logística del día a día. Salía de casa a las 6:45, como habitualmente, para coger el autobús, en los primeros tiempos en los que todavía no se indicaba si había que utilizar mascarilla, eran más caras y difíciles de conseguir… No había nadie en la calle, en el autobús íbamos dos o tres personas… No era mejor cuando llegaba a la zona de la oficina porque no había cafeterías abiertas, solo la luz de las farolas… no podía bajar a tomar un café, venía directamente para la oficina y estaba desde las 8:00 de la mañana a las 17:00 horas, con una soledad inmensa además de la consabida preocupación por los míos… en aquel momento mi madre, con alzheimer estaba en una residencia… ¡qué decir de las residencias!…. En Algalia empezamos a cerrar a las 17:00 horas desde la pandemia.

Asumías los riesgos del principio, cuando todavía había mucho desconocimiento y no se sabía el alcance de la pandemia. Cuando regresaba a casa, iba caminando y seguía sin haber nadie… ¡parecía una película de ciencia ficción como las que hemos visto tantas veces en el cine!

¿Cómo lo vivimos desde administración? Con la responsabilidad de que había que atender las necesidades de los compañeros que estaban en sus casas, a los mensajeros, enviar y recibir la documentación correspondiente que el personal necesitaba… pero también con una sensación infinita de soledad.”

 

María Romero, Área Económica de Algalia.

“Desde un punto de vista laboral, creo que nos acomodamos rápidamente a la nueva situación. Nos movilizamos y nos organizamos de tal forma que pudimos seguir con nuestro trabajo desde casa, adaptándonos eso sí, al aumento de carga de trabajo debido a las constantes modificaciones legislativas a nivel fiscal y laboral.  Estábamos en constante alerta para mantener informados a nuestros clientes, permitiéndoles aplazar sus obligaciones fiscales y acceder a ayudas y subvenciones que, en muchos casos, les ayudaron a mantener a flote sus organizaciones.

Sin embargo, la perspectiva cambia cuando hablo desde el plano personal. En ese sentido, tuve que cambiar el café de oficina por las meriendas de recreo. La clase de educación física y las clases de inglés se convirtieron en mis grandes aliadas, cuando tenía una videoconferencia o necesitaba un espacio de mayor concentración, era hora de la clase de Educación Física o clases de inglés viendo unos dibujos animados en inglés.

Lo más complicado fue la conciliación. Tener que equilibrar el trabajo, el estrés de estar al tanto de los plazos, los cambios legislativos y las nuevas herramientas digitales… mientras también me encargaba de las tareas escolares y de las rutinas diarias en casa. Todo eso, sin poder desconectar ni un momento, con la incertidumbre y el miedo que traía la pandemia.

Es cierto que la pandemia dejó una huella en todos nosotros, de una forma u otra. Pero, en mi caso, me enseñó a sobreponerme a los momentos más difíciles y a adaptarme a las circunstancias. Aunque, siendo sincera, no me gustaría volver a vivir algo así. ¡Una y no más Santo Tomás!”

 

Miguel Barbosa, responsable del Área de Consultoría de Algalia.

 “La pandemia tuvo un alto impacto significativo en nuestro negocio de consultoría. A pesar de las dificultades y la incertidumbre, supuso una oportunidad para innovar y adaptarnos rápidamente a nuevas formas de trabajo. Priorizamos la digitalización de nuestros servicios y, sobre todo, mantuvismo el contacto cercano con las entidades y, más importante aún, con las personas a las que apoyamos.

Nos enfocamos en escucharlas, entender sus necesidades y ofrecerles apoyo emocional y práctico en un momento de gran vulnerabilidad. Este proceso nos permitió redefinir estrategias, fortalecer la solidaridad y colaboración con las entidades del sector, y adaptarnos para seguir brindando un servicio esencial.

La pandemia también nos confrontó con la necesidad de replantear la sostenibilidad económica de muchos proyectos que, debido a las restricciones, se vieron afectados, pero a la vez evidenció la importancia de la resiliencia y la cercanía en tiempos de crisis.”

 

 Mercedes González, Área Laboral de Algalia.

“Desde el servicio laboral el impacto de la pandemia fue enorme. De pronto, nos encontramos en una situación completamente nueva, que afectaba directamente a la relación entre la persona trabajadora y la empresa, con diversas realidades en función de cada entidad y del tipo de trabajo que desarrollaban, y también con distintas formas de hacer frente a la situación.

Nuestro trabajo se complicó mucho. Los cambios normativos eran continuos, y cuando digo continuos es que prácticamente cada día salía algo nuevo que había incorporar sobre la marcha, y todo esto con la administración completamente desbordada entre consultas y trámites.

Los primeros días fueron jornadas casi exclusivamente atendiendo consultas. Teletrabajo y ERTE fueron de un día para otro palabras cotidianas, y empezamos a oírnos por teléfono con el fondo de la casa particular de cada una, en lugar de oír el ruido de un teclado, oíamos la voz de un niño o la televisión… y los correos finalizaban casi siempre con: “Espero que os encontréis bien de salud”…

Mi impresión es que, en general, nuestros clientes fueron muy comprensivos, tuvieron paciencia, y supieron entender lo excepcional del momento que vivíamos. A nivel personal, poder teletrabajar fue para mí un alivio porque eso facilitó mucho la situación con los niños en casa. Sin embargo, hubo momentos duros, en los que parecía que estabas sola y que no ibas a ser capaz de resolver a tiempo o correctamente los problemas planteados por las entidades.

Gracias a lo vivido en la pandemia aprendí a valorar más el trabajo del equipo. Poder juntarnos y, entre todas, tomar una decisión o consensuar un criterio común es, a mi modo de ver, un plus de confianza en el trabajo que estás haciendo.”

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