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“Mi forma jurídica (sin ánimo de lucro), y/o mi causa (causa que atiende a un problema social) hacen de mí una organización “santa”. Esto de la Responsabilidad Social Empresarial es un asunto para empresas como Telefónica, que tienen una mala imagen que lavar…”

Las comillas son “retóricas”. No estoy citando a nadie del mundo de la economía social que haya dicho esto explícitamente, aunque, atendiendo a comportamientos observables, puede llegarse a la conclusión de que el modelo mental en el que se asienta este tipo de afirmaciones tiene aún vigencia nos nuestros días. Nosotros somos buenos, Telefónica es mala… ¿No te parece? Las cosas son más complejas.

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE), algo tan interesante y tan pervertible cómo cualquier realidad humana, también es para “santos”, para nosotros, entidades de la economía social (Asociaciones sin ánimo de lucro, Fundaciones, Cooperativas, Centros Especiales de Empleo…).

La RSE es también para nosotros, que queremos posicionarnos en el mundo haciendo ver y demostrando que las cosas pueden ser de otro modo, que se puede ir más allá de resultados económicos favorables a toda costa. Es para toda aquella organización que se empeñe en dar más importancia a las personas que al capital y hacer, en definitiva, un mundo un poco más habitable, por cursi que resulte decirlo así. La RSE es, también, para “santos”.

Repasando conceptos básicos

Antes de continuar, pongámonos de acuerdo. El Foro de Expertos en Responsabilidad Social Empresarial del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales define la RSE de la siguiente forma: “es, además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria por parte de la empresa, en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos, de las preocupaciones sociales, laborales y ambientales y de respeto a los derechos humanos que surgen de la relación y el diálogo transparente con sus Grupos de Interés, responsabilizándose así de las consecuencias y los impactos que derivan de sus acciones.”

Resumiendo, la RSE tiene estos principios fundamentales:

  • Es voluntaria. Se hace porque se quiere, no porque sea obligatoria.
  • Va más allá de los requisitos legales. Cumplir con la legislación es obligatorio para todas las organizaciones.
  • Compromete, aunque sea voluntaria, a cumplir compromisos éticos, sociales, económicos y ambientales. Quien manifiesta que hace RSE, se compromete a hacer lo que dice, y se le pueden pedir responsabilidades.
  • La RSE no es algo accesorio que se hace en la organización, un complemento. No, forma parte de la identidad de las organizaciones, por lo que hace falta que se integre en la estrategia, procesos y actividades de la misma.
  • La RSE requiere prestar atención y contar con la implicación de los grupos de interés de la organización. ¿Quienes son? Aquellos a los que afecta o influyen en el desarrollo de la misión de la organización. Por ejemplo, clientes, empleados, proveedores, accionistas, competidores, comunidad, poder públicos, o administración, entre otros.

¿Y como se denomina? Oímos hablar de Responsabilidad Social Empresarial, Responsabilidad Social Corporativa, Responsabilidad Social a secas…

No es todo lo mismo. Sencillamente:

  • RSE: Responsabilidad Social Empresarial aplicada a todo tipo de empresas.
  • RSC: Responsabilidad Social Corporativa aplicada únicamente para las empresas grandes.
  • RSO: Responsabilidad Social de las Organizaciones se utiliza para cualquier tipo de organización: empresas grandes, PYMES, gobierno, universidades, organizaciones civiles,…
  • RS: Término simplificado (Responsabilidad Social).

Y a qué dimensiones ha de atender la RSE? Pues la tres.

1.- Dimensión económica.

Una organización, internamente, debe pretender ser equitativa y justa en su faceta como generadora de riqueza.

Puertas afuera, la RSE implica la generación y distribución de bienes y servicios.

2.- Dimensión social.

Internamente implica la responsabilidad compartida y subsidiaria de las personas inversoras, directivas, colaboradoras y proveedoras, para el cuidado y fomento de la calidad de vida en el trabajo y el desarrollo integral y pleno de todos ellas.

Puertas afuera conlleva la realización de acciones y aportaciones propias para contribuir con tiempo y recursos a la puesta en marcha de acciones orientadas a la mejora de las condiciones y de la calidad de vida y entorno de la comunidad.

3.- Dimensión ambiental.

Internamente a RSE tiene que contribuir a la mejora del desempeño ambiental de la organización con base en un enfoque de ecoeficiencia y prevención que maximice el uso de los recursos naturales.

Puertas afuera significa la promoción de la protección y restauración del entorno natural, fomentando principios y valores que propicien el respeto y cuidado del medioambiente para su preservación para generaciones futuras.

¿En definitiva?

Se están desarrollando referentes y herramientas para medir e implantar la RSE en las organizaciones. Ahí está el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, el RS10, el ISO2600 o el GRI.

Son herramientas que tienen ventajas e inconvenientes, pero que resultan ser unas aliadas valiosas en el esfuerzo de incorporar en la estrategia y operativa de las organizaciones los valores que están en centro de aquello que nos une: la economía social.

Muchas gracias a UGACOTA por organizar el curso en línea “La responsabilidad social empresarial en las cooperativas”. Tenemos mucho que pensar, y sobre todo, mucho que hacer…

David Pereiro
Presidente de Algalia S. Coop. Gallega

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