Con el ánimo de ofrecer claves para la gestión personal y colectiva de la situación desatada con la COVID19, nos inspiramos en el arte del Kintsugi y su filosofía.

Queremos invitar a la reflexión desde la metáfora, lo simbólico, la belleza. Invitamos a una reflexión desde lo vivencial, desde las experiencias pensadas, vividas y sentidas por cada una de nosotras en este proceso lleno de matices, intensidad, emociones y heridas.

Os invitamos a identificar qué podemos hacer para protagonizar un proceso de reparación de estas últimas de una manera hermosa. ¡Vamos allá!

 

 

¿Qué es el Kintsugi?

Kintsugi es un término japonés que es traducido cómo “carpintería de oro”. También se conoce como Kintsukuroi o “reparación con oro”. Hace referencia a una técnica artística de origen japonés que se remonta al siglo XV y que consiste en arreglar fracturas en piezas de cerámica que por el paso del tiempo o por un accidente se agrietaron o sufrieron algún desperfecto.

Las fracturas en los objetos se reparan de una manera peculiar. En lugar de unirse con un pegamento discreto se hace con la ayuda de un barniz de resina que proviene del árbol urushi y que es mezclado con polvo de un material precioso (oro, plata o platino). Una vez rematado este proceso, que consta de varias fases y en el que la paciencia y el paso del tiempo son fundamentales (el secado es un factor determinante y la resina tarda semanas, en algunos casos meses, en secarse), la pieza luce llena de cicatrices brillantes que tienen un aspecto único.

Este concepto está vinculado además con la filosofía japonesa del wabi-sabi basada en ver la belleza en la imperfección, proponiendo que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto, que deben mostrarse en lugar de ocultarse, e incorporarse para hacerlo más hermoso, poniendo de manifiesto su transformación e historia. El objeto deja de ser una pieza cerámica convencional para convertirse en algo nuevo, con un valor añadido.

Esta idea de reparación dio pie a relacionar el término Kintsugi con la resiliencia o capacidad de los seres humanos para adaptarnos positivamente a situaciones adversas.

En estos momentos de la COVID-19 experimentamos con intensidad la adversidad y la vulnerabilidad, que pueden estar superándonos y hacernos sentir rotas. Y esto afecta a nuestra persona, a nuestros equipos, a nuestras organizaciones y a la sociedad en general.

 

¿Cómo inspira el Kintsugi procesos de adaptación positiva al cambio?

Queremos trasladaros una propuesta que conecte con una reflexión personal estimulante, hermosa, única, delicada, … a través de una serie de preguntas con vocación de acompañar a un cambio de mirada y orientado a la reparación de heridas ocasionadas por el impacto de la situación de la COVID-19. ¡Animamos a convertirnos en artesanas del Kintsugi!

En la reparación de estas heridas, en el tránsito de la perspectiva micro a la macro, desde el nivel personal, pasando por nuestros equipos, por nuestras organizaciones, hasta contribuir como agentes de cambio social, os invitamos a un protagonismo artesanal que desde la reflexión nos oriente a la acción como líderes en un entorno de profundos y rápidos cambios:

  • ¿Qué heridas tengo/tenemos que reconstruir?
  • ¿En qué “objeto” hermoso quiero/queremos convertirnos? ¿Para qué?
  • ¿Con que emociones me voy /nos vamos a conectar?
  • ¿Qué preciso/precisamos para conseguirlo?
  • ¿La que voy/vamos a tener que renunciar?
  • ¿Qué permisos me voy/nos vamos a conceder?
  • ¿Qué me/nos va a hacer más fuerte/s?
  • ¿Cuándo puedo/podemos comenzar a hacerlo?
  • ¿Cuánto tiempo me voy/nos tenemos que dar?
  • ¿Con quién puedo/podemos contar en ese delicado proceso?
  • ¿Qué cursos de acción tengo/tenemos que desarrollar para conseguirlo?

Teniendo presente donde ponemos el foco de la mirada como artesanas de este proceso, podemos disfrutar del mismo, como si de un haiku (tipo de poesía breve japonesa) se tratara:

Fui Kintsugi,

Veo Kintsugi,

¡Somos Kintsugi!

 

Equipo VIRADA: Ander, Itzi, Celso, Begoña y David.

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